Creación de “ecocampus” modelo.

UCR inicia el año con estaciones de carga por energía solar

Permitirán cargar hasta 15 celulares y cinco computadoras portátiles a la vez.

La creación de un “ecocampus” modelo para el resto del país ha sido una de las metas de la Universidad de Costa Rica (UCR) a lo largo de los últimos años, y su federación de estudiantes no se quedó atrás. A finales del 2016 colocaron 12 mesas que a la vez funcionan como estaciones de carga con energía solar.

Este proyecto estudiantil convirtió a la UCR en la primera universidad a nivel nacional en implementar centros de carga ecológicos, a la vez que encaminó al campus universitario hacia un ambiente con mejores espacios de esparcimiento y estudio al aire libre, así como el aprovechamiento de energías renovables.

“Esta iniciativa es pionera a nivel nacional. La UCR es la primera universidad y primer lugar donde hay estaciones de este tipo y la idea es que se sigan construyendo en el país”, afirmó Luis Siles, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR).

De las 12 estaciones adquiridas por la Federación, nueve fueron repartidas entre las distintas sedes y recintos de la universidad, mientras que en el campus Rodrigo Facio se colocaron dos estaciones: una frente al Comedor Estudiantil y otra en los alrededores de la Facultad de Ciencias Económicas.

Por otro lado, la construcción de las estaciones, en conjunto con la empresa Ecoenergy, fueron pensadas para responder a los hábitos de movilidad de los estudiantes de los distintos campus universitarios, de modo que las mesas colocadas en las sedes del Pacífico, Caribe y el Recinto de Guápiles incluyen cicloparqueos.

Además, ni la lluvia, ni el sol, ni la ceniza tomarán por sorpresa la resistencia de los centros de carga, puesto que cada uno fue adaptado a las condiciones climáticas de cada sede. Por ejemplo, los centros ubicados en los campus más calientes cuentan con asientos de cemento y no de acero inoxidable como en el resto de sedes y recintos.

De la misma manera, cada estación de carga cuenta con aproximadamente 15 años de vida útil y diez años de garantía durante los cuales la empresa Ecoenergy se comprometió a brindar el mantenimiento necesario de manera gratuita.

Además, según datos brindados por el Centro de Informática de la UCR, para el año 2015 la cantidad de dispositivos móviles conectados a las redes inalámbricas de la universidad llegaban a las 9.000 unidades, por lo que cada estación brinda un espacio para la carga de hasta 15 celulares y cinco computadoras portátiles a la vez.

En la misma línea de la implementación de energías renovables, cada mesa cuenta con dos paneles fotovoltaicos de 610 watts que toman la energía suministrada por el sol y la transmiten a los dispositivos electrónicos conectados en ese momento.

La energía suministrada que no es utilizada en el momento tampoco se desperdicia, puesto que cada estación de carga cuenta con dos baterías de ciclo profundo que almacenan la energía que se produce durante las horas soleadas, lo que permite que funcionen tanto de día como de noche.

Los centros de carga están compuestos por una serie de dispositivos electrónicos necesarios para conectar los equipos, como un regulador de carga de batería, un inversor, un sistema de cableado especializado y un sistema de falla a tierra para evitar peligros de electrificación.

Por último, cada centro cuenta con un sistema de iluminación de tipo LED que permite reducir el consumo de electricidad, sin afectar la calidad de la luz suministrada.

El proyecto surgió en el 2015 durante la preparación del plan de gobierno de Progre, partido que ganó las elecciones de la FEUCR ese año y gobernó durante el 2016.

Según su entonces presidente, Luis Siles, con este proyecto se intentó solventar la problemática de espacios de apropiación estudiantil, a la vez que se buscó cómo brindar más oportunidades para el uso de dispositivos electrónicos de los estudiantes.

Asimismo, Siles aseguró que lo que buscaban era “impulsar la discusión en la universidad y en el país sobre el uso de nuevas energías para la innovación, el emprendimiento y la defensa ecologista del medio ambiente”.

El proyecto tuvo un costo de aproximadamente $1500 por estación de carga, y fue financiado con el presupuesto de la Federación, así como con un patrocinio de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), el cual permitió colocar las estaciones con cicloparqueos en tres de los campus universitarios.

Otras iniciativas

Las estaciones de carga con energía solar son solo una de las propuestas que la UCR ha planteado para promover un estilo de vida saludable, con movilidad activa, fuentes de energía limpia y espacios públicos para el disfrute de la comunidad universitaria.

Un ejemplo de esto son los circuitos biosaludables implementados a inicios del 2016, en los que unos minutos invertidos en las máquinas para ejercicio son suficientes para cargar el teléfono celular a partir de la energía generada por los propios movimientos del usuario y un poco de luz solar.

Estos circuitos se encuentran a lo largo del campus Rodrigo Facio de la universidad y, gracias a su sistema eléctrico creado por estudiantes, encamina a la UCR al sueño de un “ecocampus” que recree las características de una ciudad modelo para el país.

Por otro lado, el eje ambiental de la Vicerrectoría de Administración (VRA) de la universidad presenta un abanico de proyectos para humanizar el campus universitario con elementos de accesibilidad, seguridad y desarrollo sostenible, que a su vez favorezcan estilos de vida saludables en la comunidad.

A raíz de esto, surgió en el 2015 la iniciativa de crear un espacio en el que la comunidad universitaria se pudiera desenvolver, que tuviera accesibilidad para las personas con discapacidades físicas y que no interfiriera con el flujo vehicular de la ciudad universitaria.

¿La propuesta? Una milla universitaria en la que se pudiera circular tanto en bicicleta como caminando, acompañada por aceras adoquinadas más amplias y equipadas con guías para no videntes.

La ahora conocida franja verde que colorea las calles internas de la Sede Rodrigo Facio va dirigida a las personas que se movilizan de una manera diferente a la caminata usual hacia los distintos edificios y es recorrida día a día por aquellos que buscan un estilo de vida más activo.

Por último, otro de los pasos hacia el ecocampus fue la adquisición de bicicletas para el transporte dentro del campus, y por ende, la construcción de cicloparqueos a lo largo del territorio universitario.

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