Instituto Clodormiro Picado de la UCR

Cinco décadas produciendo sueros antiofídicos

Fabricación de antivenenos es autosuficiente en el país

En Costa Rica 600 personas  al año son víctimas de mordeduras de serpiente y el porcentaje de mortalidad es cero

Hace 50 años Costa Rica no contaba con su producción propia de antivenenos terapéuticos para tratar a los pacientes que sufrían de envenenamiento por mordedura de serpientes.

Todo cambió en 1970 cuando surgió el Instituto Clodomiro Picado (ICP), que desde entonces ha sido el encargado de abastecer al país de sus propios sueros antiofídicos.

Actualmente, el ICP no sólo provee los antivenenos para el país, sino que también es responsable de exportarlos a distintas partes del mundo.

“Debido a que hay desabastecimiento de venenos en varias partes del mundo, los ministerios de salud de otros países nos han pedido ayuda para tratar de solventar el problema”, afirma el director del ICP, Alberto Alape.

Según Alape, más de cien mil personas en el mundo mueren cada año por esa causa y cientos sufren secuelas permanentes como consecuencia de dichos envenenamientos.

Alrededor de 600 costarricenses son víctimas al año de las picaduras de serpientes, pero a diferencia de otros países, Costa Rica tiene la ventaja de contar con tratamientos eficaces para solventar el problema.

Se estima que más de 250.000 personas mordidas por serpientes han recibido antivenenos producidos en el ICP.

Orígenes

El país contaba con escasez y alto precio de los antivenenos importados, es por eso que en 1964 se planteó por primera vez la necesidad de fabricar antivenenos propios.

Este logro se consiguió gracias a la participación del Ministerio de Salubridad y la Universidad de Costa Rica, con la colaboración de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica.

En este caso se destaca la labor de los doctores Álvaro Aguilar Peralta, Ministro de Salubridad, Herschel Flowers; Róger Bolaños Herrera y Pedro Vieto Asch, los dos últimos profesores de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica.

En 1967, se produjo el primer lote de suero antiofídico y nació el Programa de Sueros Antiofídicos, como una iniciativa del Ministerio de Salud.

Luego de varios intentos precarios en varias casa y fincas, finalmente se fundó el ICP el 13 de abril de 1970 y abrió sus instalaciones en Coronado.

El Instituto Clodomiro Picado lleva su nombre como homenaje al trabajo pionero del científico costarricense y benemérito de la Patria, el Dr. Clodomiro Picado Twight (1887-1944).

El primer director fue el Dr. Róger Bolaños Herrera, científico quien había participado activamente en los primeros esfuerzos para producir antivenenos en el país.

Posteriormente, en 1972, mediante la firma de un convenio entre la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Ministerio de Salud, el ICP pasa a la jurisdicción de este centro de enseñanza superior, como una unidad de investigación adscrita a la Facultad de Microbiología.

En 1996, el ICP fue elegido como centro de referencia regional en materia de ofidismo por la red de Ministerios de Salud de los países de Centroamérica.

Otras funciones

Además de brindar antivenenos, el ICP ha tenido como pilar la investigación científico-tecnológica. Esta actividad se enfoca en el estudio de las serpientes, así como las toxinas producidas por algunos artrópodos y algunos microorganismos.

A lo largo de su trayectoria, el Instituto ha estabilizado sus diferentes líneas de acción, mediante un proceso de crecimiento cualitativo y cuantitativo guiado por los principios que sirvieron de base a su creación.

Los proyectos de investigación son desarrollados por un equipo de académicas y académicos universitarios con formación científica en los campos de  Herpetología, Microbiología, Biología Celular y Molecular, Inmunología, Patología Experimental, Bioquímica y Biotecnología.

 El Instituto también brinda actividades de acción social como por ejemplo, educar a la población en los aspectos básicos de prevención, primeros auxilios y tratamiento de los accidentes por mordedura de serpiente.

 Asimismo, el ICP contribuye con la formación de estudiantes de otros países, quienes realizan pasantías en los laboratorios de investigación al calor de las actividades científico-tecnológicas que desarrolla el instituto.

Los animales no se quedan atrás, ya que, el ICP produce los antídotos necesarios para que estos no sean víctimas de las mordeduras de serpiente.

El Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica cuenta con 450 ejemplares de serpientes.

 El futuro

De acuerdo con Alape, el ICP seguirá creciendo en cuanto a producción pero se pretende diversificar los antivenenos para que más regiones pueden utilizarlos.

“Cada zona posee su propio tipo de serpientes, por ende, se necesita diversificar la elaboración de los antivenenos para que sean efectos en cada región que se necesite” comenta Alape.

Otros de los proyectos que se plantea para el futuro es la purificación de proteínas terapéuticas a partir de plasma humano.

 

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