Regirá hasta septiembre

Administración y Sindeu acuerdan prórroga de Convención Colectiva

El plazo se podrá prorrogar cuantas veces sea necesario, hasta que se logre alcanzar el consenso para un nuevo acuerdo.

La Administración de la Universidad de Costa Rica y el Sindicato de Empleados de esta casa de estudios (Sindeu), acordaron este 21 de febrero una prórroga de seis meses para la actual Convención Colectiva de Trabajo, la cual será renegociada en los próximos meses.

La actual convención colectiva tenía al próximo 2 de marzo como su fecha de vencimiento, por lo que la prórroga empezará a regir a partir de ese momento.

Además, las autoridades acordaron que deberán estipular una metodología con las normas básicas para la futura negociación, las cuales deberán estar definidas en un plazo máximo de nueve días, cuando inicien las discusiones.

Otro punto que definieron las autoridades será el iniciar la negociación desde los puntos en que existan mayores consensos, para lo que se tomarán como referencia los textos sustitutivos que presentaron ambas partes tras sus respectivas denuncias de la actual convención.

La Administración denunció el documento el pasado 14 de noviembre, mientras que el Sindeu hizo lo mismo este mes de febrero.

“El contar con estos dos documentos nos permitirá identificar en qué aspectos estamos de acuerdo”, comentó el vicerrector de Administración Carlos Araya.

“El acuerdo se da en que vamos a iniciar la negociación primero por los artículos en los que tenemos coincidencia, en segunda instancia con los que cuentan con distancias menores y finalmente los artículos con diferencias sustanciales”, detalló.

Además, el vicerrector Araya confirmó que -en una cuarta parte del acuerdo- se aprobó la incorporación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social como un observador del proceso en sus primeras etapas, lo que intentará dotar a la mesa con “una parte neutral que agilice considerablemente” la comunicación.

Sobre el plazo de prórroga, la secretaria general del Sindeu, Rosmary Gómez, aseguró que este servirá para que ambas partes puedan “sentarse a la mesa”, puesto que permitirán que la actual convención se mantenga en vigencia mientras se discuten los derechos que quedarán plasmados en el próximo documento.

“Esto es fundamental en el ambiente sindical para proteger todos los derechos como cesantías, vacaciones y permisos por maternidad, mientras se sientan en una mesa de negociación”, subrayó la funcionaria.



Administración: “Negociar depende de muchos factores”

Consultado por UNIVERSIDAD, el vicerrector de Administración, Carlos Araya, manifestó que las bases para la negociación que se avecina quedaron bien señaladas, principalmente porque el proceso contará con una estructura sólida para promover el diálogo con una respectiva organización.

No obstante, Araya mencionó con claridad los principales puntos que podrían generar un conflicto entre las partes negociadoras, un punto ante el que desmenuzó las cinco principales inquietudes del sector al que representa.

Tomando en cuenta que existen los textos sustitutivos, ¿se han analizado ya los niveles de coincidencia?

– Tenemos un análisis que seguramente ya ha iniciado en cada una de las partes, sin embargo, aún no los hemos consensuado.

¿Cuáles podrían ser los principales puntos que “frenen” la negociación?

– Hay cinco aspectos que considero importantes: en primer lugar, la fórmula de cálculo del reajuste salarial por costo de vida; en segundo lugar, las anualidades; en tercer lugar, la desaparición de la Junta de Relaciones Laborales para crear una especie de Tribunal Universitario con abogados; en cuarto lugar, la reducción de tiempos sindicales; y en quinto lugar, algunos asuntos que tienen que ver con aspectos académicos.

¿Cuáles serían los principales cambios en cada punto?

– Sobre la fórmula de cálculo salarial, el Sindicato propone que se siga utilizando la fórmula actual, que es una fórmula que -a nuestro criterio- no responde a la realidad económica del país. Esta fórmula se creó en 1996, cuando las tasas de inflación fácilmente superaban el 10% y teníamos un FEES decreciente, ahora tenemos una realidad política, económica y social muy diferente.

Sobre la anualidad, nosotros planteamos una anualidad escalonada, mientras que el Sindicato propone una que sea del 5,5% para todos los trabajadores.

Por su parte, en cuanto a la Junta de Relaciones Laborales, nosotros proponemos que desaparezca y que los casos de eventuales procesos administrativos los lleve una especie de Tribunal Universitario compuesto por abogados, donde el Sindicato y la Administración tendrían la potestad de continuar siendo parte.

Además, en cuanto a los tiempos sindicales, según estimaciones que tenemos, en este momento al Sindicato se le asignan alrededor de 15 tiempos completos y lo que planteamos es que eso se reduzca alrededor de una tercera parte. Esto igualmente estaría muy por encima del promedio de las otras instituciones.

Por último, otras diferencias estarían en aspectos referentes al plano académico.

Entonces, tomando en cuenta estos detalles, ¿Se podría tener una propuesta dentro de los seis meses de prórroga que se pactaron?

– Negociar depende de muchos factores y creo que dar una estimación sería caer en la improvisación, pero lo cierto del caso es que el acuerdo deja abierta la posibilidad de que, si en seis meses no hemos terminado, las partes puedan acordar prórrogas adicionales. Eso dependerá del ritmo de negociación que llevemos. Hay cosas, afortunadamente la mayoría, en las que podríamos ponernos de acuerdo muy rápido, pero hay otros temas de fondo que posiblemente lleven un proceso que conlleve más tiempo.



Sindeu: “Confiamos en esta mesa de negociación”

Sobre la negociación, la secretaria general del Sindeu, Rosmary Gómez, detalló a UNIVERSIDAD que “confía en la mesa de negociación”, aunque reconoció que existen diferencias que se vienen arrastrando en los últimos años.

Según indicó la jerarca sindical, los puntos de conflicto son varios, pero las posibilidades para mejorar las condiciones de trabajo tampoco son menos.

Desde el Sindeu, ¿cuáles analizan que pueden ser los principales puntos de enfrentamiento en el proceso?

– Nosotros no hemos querido entrar en esa temática, pero todo el mundo sabe que desde 2015 dos de las mayores discrepancias -que se han presentado dos por la misma práctica de poner en ejercicio ciertos artículos de la Convención Colectiva-  es primero la anualidad y segundo la fórmula de pago salarial. Estos pueden ser elementos de discrepancia.

Hay como diez artículos inmersos en capítulos que van a ser polémicos: el tema de la anualidad, de la fórmula de cálculo, los tiempos sindicales, etc.

Sobre la fórmula de cálculo salarial, ¿hay alguna propuesta por parte del Sindeu?

– Eso va para discusión. Esa fórmula hay que revisarla, pero es una fórmula que está muy vinculada a la negociación del FEES, entonces ahí tenemos que tener cuidado.

Y sobre los tiempos sindicales, ¿qué piensa de lo propuesto por la Administración?

– Lo del tiempo sindical es preocupante, porque este está regulado por normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Estas normas nos cubren a todas las organizaciones, entonces no es como que yo simplemente no los puedo negociar.

Tomando en cuenta estos detalles, ¿cómo avanzar en la negociación en los primeros seis meses de trabajo?

– A veces se ve la discrepancia como en “blanco y negro”, pero vamos a entrar a discutir temas como el presupuesto universitario, todo el sistema salarial y temas que creo nos van a permitir buscar las mejores condiciones salariales para el trabajador.

Además, la convención no es solo sobre salarios, tiene que ver con calidad de ambientes laborales y estos ambientes también tienen que ver con el estado emocional del trabajador.



 

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