Investigación TEC-UCR

Libro reúne información sobre nueve plantas de uso medicinal en Costa Rica

Tres investigadoras – dos del TEC y una de la UCR – desarrollaron el recuento de las principales características y usos de cada especie.

  • Las plantas analizadas fueron la raicilla, la zarzaparrilla, la cuculmeca, el hombre grande, la uña de gato, la chanca piedra, el chilillo, el saragundí y el ajillo.

Un proceso de investigación que iniciaron en 2010 tres catedráticas del Instituto Tecnológico (TEC) y la Universidad de Costa Rica (UCR) permitió la publicación del libro Manejo agroecológico de nueves especies de plantas de uso medicinal cultivadas en Costa Rica, un compendio que busca potenciar la producción sostenible y económicamente rentable de una serie de plantas con componentes bioactivos.

Se trata de nueve especies en las regiones norte y atlántica de Costa Rica, específicamente de la raicilla, la zarzaparrilla, la cuculmeca, el hombre grande, la uña de gato, la chanca piedra, el chilillo, el saragundí y el ajillo.

Las tres científicas involucradas en el proyecto fueron Ileana Moreira y Elizabeth Arnáez de la Escuela de Biología del TEC, así como la catedrática de Escuela de Química de la UCR, Mirtha Navarro.

Precisamente Navarro, comentó a UNIVERSIDAD que el libro es resultado de un estudio interdisciplinario que se desarrolló para abarcar “todos los aspectos que tienen que ver con la relación del medio ambiente donde la especie botánica se desarrolla”, de forma que se pudieran “explorar como una unidad ecomorfofisiológica”.

Además, según destacó la coautora del libro, el trabajo se concibió “con el fin de compartir conocimiento de estas nueve especies de plantas de uso medicinal”, por lo que se dirige a “comunidades que trabajan con ellas y a todo tipo de público interesado en dicho conocimiento”.

Entre otros temas, el libro rescata informaciones como el manejo agroecológico de cada planta, así como las condiciones del sitio en que se desarrolla y los métodos de propagación.

La publicación se financió con recursos del Fondo Especial para la Educación Superior del Consejo Nacional de Rectores (FEES – Conare), con el apoyo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y de las vicerrectorías de Investigación y Extensión (TEC) y de Acción Social (UCR).

Del libro a la calle

Según explicó la propia investigadora, Mirtha Navarro, el material se elaboró como una forma apropiada para llevar el conocimiento obtenido a la población, por lo que para leerlo – quien así lo desee – solo deberá dirigirse a la dirección http://bit.ly/2kl4AY1.

Según la investigadora, el valor de la investigación y del libro se centra en la búsqueda del avance científico a partir de la calidad de sus resultados, así como de “la aplicación de los mismos”.

“El valor social de este tipo de proyectos radica en compartir los conocimientos con la población en general, por ejemplo este libro o información en medios escritos, radio y televisión”, explicó.

Además, Navarro destacó la importancia de llevar estos datos a las comunidades que trabajan con las plantas analizadas, de forma que el conocimiento contribuya con la realidad en la que estas se desenvuelven.

“Por ejemplo, otros proyectos – financiados por Forinves – han permitido apoyar a productores de frutas de altura, como manzana y ciruelo en la zona de Los Santos, en cuanto al conocimiento de sus componentes y su potencial antioxidante, lo que ha contribuido con los procesos de comercialización”, explicó.

Caso Uña de Gato

Un caso particular que maneja la Navarro, con el apoyo de la Funcación Costa Rica – Estados Unidos (Crusa) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), es el de la especie Uncaria tomentosa, también conocida como uña de gato.
Navarro trabaja con productores de la región Atlántica para impulsar el cultivo de esa planta, con miras a la exportación del producto, al que se le atribuyen propiedades diuréticas y antiinflamatorias.

Este tipo de situaciones hacen que el cultivo parezca atractivo, principalmente para distintos sectores que buscan comercializar sus extractos.

En este proceso, la investigadora incluso promovió un “convenio de colaboración” entre la UCR y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CISC), producto del cual se realizaron desarrollos patentables para promover un efecto directo de la planta en la población.

En esta misma línea, Mauricio Villegas, gestor de innovación de la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova- UCR), reconoció que la casa de enseñanza protegió intelectualmente “formulaciones de extractos con capacidades antioxidantes, antimicrobianas, citotóxicas y antiproliferativas”, así como distintos “procedimientos para obtenerlos”.

Una vez obtenidos estos tipos de protección, la UCR y el CSIC además lograron licenciarlos a una empresa española-costarricense, la cual decidió producir y comercializar las formulaciones.

“La solicitud de patente, como todas las demás que presentan desde Proinnova para la UCR, responde no solo a que se cree que existe potencial de ser otorgada, sino además de ser útil para un posible licenciatario para explotarla comercialmente”, aseguró.

“En este caso, fue la primera ocasión en la que se negoció y se firmó un Contrato de opción de licencia con una empresa (en junio del 2015), lo que implica que un posible licenciatario desea conocer más de la tecnología para tomar una decisión antes de firmar un Contrato de licencia con la garantía de que no se firmarán licencias con terceros mientras toma la decisión”, agregó.

Al respecto, Navarro aseguró que este tipo de trabajos “aportan al desarrollo económico del país”, puesto que impulsan la producción y la venta de cultivos locales.

 

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