Jorge Boccanera

Entre el estruendo y lento crecer del musgo

El poeta y periodista argentino Jorge Boccanera realiza una visita relámpago a Costa Rica para presentar la lujosa edición de su libro Palma Real

El poeta y periodista argentino Jorge Boccanera realiza una visita relámpago a Costa Rica para presentar la lujosa edición de su libro Palma Real, con fotografías de Luciano Capelli, luego de haber participado en el Festival Internacional de Poesía en Granada, Nicaragua. Aprovechamos para hacerle una breve entrevista en la que puntualiza sobre ética, poesía y periodismo en la sociedad contemporánea.

Jorge Boccanera (Bahía Blanca, Argentina, 1952) destacó desde muy joven como uno de los principales poetas de su generación, al recibir en 1976 el premio Casa de las Américas en Cuba. La atroz dictadura militar en su país lo obligó a escapar al exilio y se radicó en México donde desarrolló buena parte de su carrera periodística, y como poeta publicó libros y recibió varios premios. La otra parte de su labor literaria ha consistido en ensayos sobre escritores y algunas antologías.

En largo periplo que contempla Latinoamérica, España, Italia, donde sus libros han sido traducidos y editados, Boccanera ha dictado conferencias, participado en recitales y realizado entrevistas, que conforman un cuidado tesoro que carga en su morral viajero.

En los últimos años ha ofrecido gran cantidad de talleres y algunos cursos en la Universidad Nacional de San Martín en Argentina. Desde su amistad con el poeta Juan Gelman hasta sus ensayos sobre poetas latinoamericanos, Boccanera articula literatura y periodismo mientras cocina a fuego lento una poesía depurada.

Tal es el caso de Palma real, un libro que escribió a partir de los años en que vivió en Costa Rica (1989-1997), pero que publicó hasta 2008 y que le valió el  VIII Premio Casa de América de Poesía Americana. Este fue publicado originalmente por Editorial Visor en España. Ahora, la Editorial Ojalá presenta una edición de lujo ilustrado con fotografías de Luciano Capelli.

Boccanera viene a Costa Rica a presentar el libro este jueves 23 de febrero en las Torres del Colegio de Costa Rica, en el Cenac, a las 7 p.m.

Para esta presentación aprovechó su viaje como invitado el Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua, la semana anterior.

El pasado 20 de enero el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal cumplió 92 años. Mientras artistas, poetas, amigos, vecinos, celebraban la efeméride, su acérrimo enemigo, el Gobierno de Daniel Ortega, según él mismo lo denuncia, continuaba una campaña de persecución contra el poeta. Después de más de 10 años de juicios, incluido uno en el que ya fue absuelto, se le condena a pagar una indemnización imposible de $800.000. Esta noticia recibió a poetas de decenas de países que asistieron al Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua, el cual se realizó del 12 al 18 de febrero.

Los invitados reaccionaron ante lo que consideran un acoso.

Empecemos por el caso Cardenal. ¿Qué opina de lo que ha ocurrido?

Conozco a Ernesto cardenal desde 1976 y sé de su integridad, su coherencia y su persistencia en sus ideas. Esta persecución a sus 92 años de alguna manera ratifica esas virtudes y las realza, ya que este símbolo de la libertad a nivel internacional, y gran poeta, ha recibido la solidaridad de cientos de miles de personas en el mundo. Deploro y repudio los manejos que desde el poder tratan de minar sus fuerzas, y así dejé constancia cuando me tocó leer junto a él en el Festival Internacional de Poesía que se realizó en estos días en Granada. Siempre estuvimos cerca y también estoy cerca de su obra como lector. Hace unos años me tocó integrar el jurado del premio Iberoamericano “Pablo Neruda” y le dimos el galardón por una obra que han marcado una línea importante de la poesía de América Latina.

¿Cuál es su opinión acerca del reconocimiento a Bob Dylan como premio Nobel de literatura?

Solo el prejuicio o la creencia de que existe una poesía llamada “culta” que solo circula por los libros, pueden impugnar un premio de tal altura a un artista como Bob Dylan. Hace más de 10 años di mi opinión sobre el tema en la revista Viva de Argentina, subrayando la calidad de poetas de trovadores y compositores poetas; para citar algunos ejemplos de Argentina basta nombrar a Discépolo, Yupanqui y a Manuel J. Castilla que derriban las barreras entre esas categorías endebles. Pensemos en Silvio Rodríguez sin ir más lejos. El tema me toca de cerca porque he trabajado en la composición de canciones que interpretaron el mismo Silvio, Mercedes Sosa y muchos otros.

¿Cómo percibe e interpreta el lugar de la palabra en esta época de la tecnología de la información y la comunicación?

Lo que veo en ese inconmensurable panal de abejas electrónico es un gran bullicio y  mucho movimiento, vibraciones, algo que se parece en mucho a un zumbido. Espero que la miel de la figuración rápida que impregna estas redes no empalague las voces de aquellos que buscan encarar un trabajo serio, por fuera de la espontaneidad, la aceleración, la improvisación, cosas que nada tienen que ver con el trabajo poético que tiene algo de artesanal, de maduración lenta para forjar el nido de cada palabra con musgo y ramas de musgo e imaginación, de intuición y pensamiento.

¿Qué considera que define la ética y la estética en la actualidad?

Justamente el caso actual de Cardenal alumbra el tema de la ética, sin tener que apelar a Platón, a Kant.

La ética ha sido abandonada por un sistema con lacayos formados en las grandes corporaciones internacionales como especialistas en el cinismo, la manipulación, la mentira a cualquier precio. Avanzan destruyendo el medioambiente, llenando de armas a países pobres, dejando un tendal de emigrados y refugiados, contaminando todo lo que tocan.

Pero la ética no es algo que se da o no se da, es algo que debe ir cimentando la conciencia y la resistencia a un sistema donde la persona es apenas un muñeco hecho en serie para consumir y no discernir.

Una parte importante de su carrera se ha desarrollado en el periodismo en distintos países latinoamericanos. ¿Cómo valora el periodismo contemporáneo?

Decir que hay periodistas malos y buenos suena a verdad de perogrullo. En lo personal tengo que decir que cada vez que me invitan de alguna escuela de periodismo a conversar con los alumnos, siento la contradicción de animarlos, pero, ¿para qué? ¿Dónde van a trabajar si los medios se han convertido en partidos políticos que manejan la opinión de la gente? Actualmente los monopolios de prensa admiten solo periodistas sin curiosidad ni iniciativa, menos si tienen posiciones definidas o ideas sobre la justicia, la economía, etc. Ojalá vuelva al periodismo el hambre por formarse, por investigar por fuera de medios que trabajan para el ocultamiento, la mentira, el sensacionalismo, la frivolidad.

Tras su participación en el Festival de Granada. ¿Cuál es su impresión y valoración acerca de la poesía latinoamericana contemporánea?

La poesía de América Latina se ha destacado siempre por la diversidad de sus voces y no haber acatado dócilmente las directivas de las escuelas y los “ismos” que llegaban de Europa. No hay más que mirar a Darío, Martí y luego a Vallejo, Girondo, Coronel Urtecho (para mencionar solo a unos pocos) para observar una producción que se ha instalado por el universo de ideas que maneja y su poder de inventiva, y además por la búsqueda de una identidad regional. Eso, y el saludable renunciamiento a liderar alguna escuela con los consabidos dogmáticos manifiestos, hace que su labor se valore más, ya que su legado nos está diciendo que cada poeta tiene que echar mano de aquello que mejor se avenga a su poética, por fuera de ortodoxias. De estos cruces -el trazo coloquial, la escena onírica, la poesía en prosa, lo irracional, los juegos tipográficos y fónicos, lo conceptual y las imágenes restallantes- sale la irrigación de los poetas de las últimas décadas; voces que encuentran en la poesía una trinchera de oxígeno frente a la asfixia de la alienación.

 

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