Queremos tu dinero, no extranjeros

La soberanía no es la capacidad inalienable de autoridad del Estado y poder público que se manifiesta a través de las leyes

La soberanía no es la capacidad inalienable de autoridad del Estado y poder público que se manifiesta a través de las leyes y es representada a través de los órganos administrativos y poderes de este. La soberanía es el mecanismo de dominación. Es decir, la soberanía es la forma a través de la  cual el Estado ejerce su poder y el sujeto (individuo y/o jurídico) tiene la obligación de obedecer, quedando el sujeto sujetado al Estado.

De forma efectiva, la teoría de la soberanía que data de la Edad Media se ha ido transformando. A partir del siglo XVII, la aparición del pensamiento moderno y la entrada espectacular de Descartes y su Discurso del método (1637), rematado por el –malicioso nombre diabólico de- Leviatán (1651) de Thomas Hobbes, a tan solo 14 años después, fue lo necesario para exorcizar a la Edad Media. Aunque claro, dentro de los premios Óscar del pensamiento moderno, nominamos:

Mejor Actor, René Descartes.

Mejor Actor de Reparto, Thomas Hobbes.

Mejor Guion Original, Karl Marx.

Mejor Guion Adaptado, Adam Smith.

Mejor Banda Sonora, La Guerra.

Mejor Cortometraje de Ficción, La Revolución Francesa.

Mejor Director, El Capitalismo.

Mejor Diseño de Producción, El Socialismo.

Mejor Documental Largo, La Inmigración.

Mejores Efectos Visuales, La Iglesia.

Mejor Maquillaje y Peinado, El Poder.

Mejor Diseño de Vestuario, La Soberanía.

El ejercicio del poder sujetante de la soberanía pasó del territoriosoberano a la poblaciónsujetada, al individiosujetado y a la plusvalíadelsujetosujetado. Es decir, el problema del territorio se transformó en población y su migración. Hoy se centra en el capital circulante producidos por los y en los territorios.

Aunado a esto, el imperio dejó de tener rostro. La oligarquía quitó al Rey y puso al político. Aunque Marx, ese santo patriarca adorador del fantasma llamado Comunismo, sí ese, al que uno le pide que le den niños para comérselos, tuvo ciertos aciertos y desaciertos. Si algo se ha demostrado desde el pensamiento marxeano hasta el día de hoy es la sentencia en el Manifiesto (1848) de que, la burguesía ha ejercido en la historia una acción esencialmente revolucionaria, no en vano llevamos 169 años refinando el párrafo siguiente de la sentencia anterior. Allí donde [la burguesía] ha conquistado el poder, ha pisoteado las relaciones feudales, patriarcales e idílicas. Bueno, seguimos en el mismo capítulo de la historia. Lo curioso es que el título del capítulo es #Quítatetúpaponermeyo! Y lo han hecho muy bien. Ahora, son ellos los que nos venden los idilios y gustosos, se los compramos.

Pasamos de guerras soberanas entre tribus, a reyes, a Estados. Cuando esto comenzó a ocurrir, la soberanía tenía que desbordarse del propio territorio del Estado. Y el por qué de esto, ya lo explicó Nietzsche (1844-1900). Para mantener el poder hay que extenderlo y aumentarlo sino cae en decadencia. Esto explica la lógica de dicha ambición: La suprasoberanía –permítanme enunciar dicho neologismo-, sería por tanto, la sujeción de diferentes Estados a un Estado supersoberano.

El presidente Xi Jinping, el pasado enero durante el Foro Económico Mundial, asomó la idea que si Trump aplicaba su Estados-Unidos-Primero, su proteccionismo iba a dejar un vacío de espacio el cual China ocuparía, consolidándola como en nuevo imperio. Mientras que Gran Bretaña digiere el plato del Brexit y la Unión Europea se pregunta cuál sería su nuevo centro, Trump ha cumplido antes de los 100 días, la mitad de sus promesas proteccionistas. Mientas que la comunidad latina bautizó al Obama como Deportador-en-Jefe, Trump ha sentenciado que deportará a 11 millones de indocumentados y defendido en su primer discurso en el Congreso.

Antes de finalizar los créditos, el FMI muestra el ranking 2016 del PIB de los países dando oro para Estados Unidos, plata para China y bronce para Japón. Bajo este esquema de suprasoberanía, movimientos migratorios y acumulación de capital, la mejor película es para Queremos tu dinero, no extranjeros.

 

 

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