De matrimonios, desconciertos y pactos en contra

Antonio Álvarez reconoció tras la crónica del Semanario UNIVERSIDAD sobre la renuncia de Johnny Araya en la que estuvieron involucradas Teletica y La Nación

Antonio Álvarez Desanti reconoció este miércoles, tras la crónica del Semanario UNIVERSIDAD sobre la renuncia de Johnny Araya en la que estuvieron involucradas Teletica y La Nación, que es “normal” que candidatos políticos y medios de comunicación (incluidos sus dueños) se reúnan en secreto durante la campaña electoral.

Y vaya que tenemos que aceptar (aunque nos parezca infame) que este tipo de “citas” suceden, y que a partir de ellas muchas decisiones trascendentales y de interés público se acuerden entre compinches.

Pero vamos, una cosa es saber que se reúnen y otra es validarlo, es decir, que Álvarez Desanti intente normalizar el hecho de que políticos y medios de comunicación pacten reuniones en secreto es inaceptable, más si tomamos en cuenta dos factores insoslayables: 1) Que los intereses (millonarios) de los medios de comunicación se pueden ver afectados dependiendo de quién ocupe la silla presidencial y las curules en la Asamblea Legislativa. 2) Que los medios de comunicación son formadores de opinión de un enorme porcentaje de la población nacional y que influyen directamente en el desarrollo del proceso electoral.

Ahora bien, sabemos que los políticos han mostrado siempre un cinismo casi inclaudicable, por lo que no nos debe extrañar que un tipo con el currículo de Desanti lo reconozca de buenas a primeras, total es un detalle más en la vida cotidiana del candidato.

Pero del otro lado de la acera parece que la tienen muy clara, y entienden que reconocer esto ante la opinión pública representa un fallo ético ineludible y de magnas consecuencias. Por eso, desde la Sabana y Tibás, el silencio ha sido sepulcral, y lo seguirá siendo.

Aceptémoslo, la analogía es clara, el “matrimonio” entre políticos y ciudadanos vive en un constante desconcierto, pero el problema es que ahora una de las partes ha reconocido que hay un “tercero” en la relación y que se “ven” a escondidas. Y si de ingenuos ya poco tenemos, hay que aceptar que algún pacto en nuestra contra ahí se realiza.

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