La herencia impuesta

A pesar de las constantes luchas sociales y políticas acaecidas para asegurar la igualdad de género

A pesar de las constantes luchas sociales y políticas acaecidas para asegurar la igualdad de género y la libertad de elección en Costa Rica, los avances se ven frenados por el conservadurismo presente en temas poco considerados, debido a la ausencia de violencia explícita, como en el caso de la herencia del apellido paterno en prioridad ante el materno, norma dictada en el artículo 49 del Código Civil.

Semanas atrás, se convirtió en noticia Jessica Reinah, mujer mexicana quien ganó un caso judicial para que su hija heredara en primer lugar su apellido, y de segundo el del padre; no obstante, su situación se debe a que es madre soltera y que el hombre reconoció a la niña hasta después de año y medio de nacida. Los motivos problematizan la idea de igualdad, ya que de haber estado casados y si el padre hubiera aceptado a la menor desde su nacimiento, su hija hubiera heredado el apellido paterno sin problemas. Legalmente, las únicas formas actuales de poseer primero el apellido materno desde el nacimiento son las mismas que en Costa Rica: si se desconoce el padre o este se desentiende del bebé y la madre opta por criarlo sola. Otra posibilidad, para aquellos capacitados para costearlo una vez alcanzada la mayoría de edad, es pagar a abogados con tal de efectuar un cambio de apellido y obtener así los maternos.

Distintos acontecimientos durante el siglo pasado condujeron a generaciones de madres solteras o divorciadas que obtuvieron la custodia de los hijos, debido a lo cual la figura paterna se llegó a convertir en un proveedor quien, en algunos casos y por motivos variados, perdió contacto constante con sus hijos. Lo anterior dio paso a menores con mayor apego a la familia materna, quienes, en algunos casos, desconocían a su padre pero debían cargar con un apellido que les era ajeno y, en el caso de los hombres, se veían ante la obligación de heredarlo a la próxima generación, aunque no fuese su voluntad.

Por ley, el patriarcado se sigue reproduciendo en la herencia prioritaria del apellido del padre; pero: ¿Por qué debe ser así? ¿A qué se debe la ausencia de igualdad de condiciones en la herencia de apellidos? Es conveniente modificar la ley actual para abrir paso a nuevas posibilidades; por ejemplo, que se permita el consenso en pareja sobre la prioridad de apellido del menor al momento de su nacimiento y que se otorgue a la población la posibilidad de cambio una vez alcanzada la mayoría de edad, como aprueba la legislación española desde 1999. Si bien es cierto que no puede eliminarse en su totalidad la imposición masculina, ya que los apellidos maternos son consecuentemente los del padre de la mujer, no sería vano un avance en las oportunidades a partir de la época actual.

Desde antes del 2014, el partido Frente Amplio consideró un proyecto para impulsar un cambio en este tema; sin embargo, bajo el supuesto de que la labor continúa vigente, es poco lo que se sabe actualmente al respecto. Asimismo, es conveniente considerar la posible reacción de los partidos conservadores y cristianos hacia una propuesta de dicha índole a partir de un partido tan fuertemente criticado.

Es necesario impulsar la igualdad de oportunidades aun en detalles poco considerados como el presente. La temática ha sido tratada anteriormente en tesis de grado de la Universidad de Costa Rica; no obstante, no hay progreso. Si bien se han logrado avances en temas de género y derechos humanos, muchos se han quedado solo en el papel, y la necesidad por el cambio continúa tan vigente como siempre.

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