Incumplimiento de deberes y labor diputadil

Dadas las manifestaciones de los medios y de algunos diputados en relación con la reelección de un magistrado, me interesé por ver la sesión legislativa

Dadas las manifestaciones de los medios y de algunos diputados en relación con la reelección de un magistrado, me interesé por ver la sesión legislativa el 14 de marzo. Pocos minutos antes de que se venciera el plazo establecido para que se acogiera o denegara la reelección, conecté el televisor. Lo primero que apareció fue un legislador que con el propósito de agredir a quienes disentían de su posición (votar por la reelección sin convocar a entrevista al veterano magistrado), recurría a un argumento sexista y discriminatorio: “se quejan como si estuvieran en la maternidad.” Continuó su discurso diciendo que ellos (los que no compartían su criterio) “son zopilotes, aves de rapiña, yo vuelo alto, soy águila.” Luego otro diputado, auxiliado por su celular, desde el cual parecía recibir los temas para prolongar su perorata, dirigida a perder el tiempo, evocó una canción diciendo que ya olvidó el pasado. Luego argumentó, defendiendo al cuestionado, que “si se rulea, se rulean los diputados también” (sic). Continuó hablando de los pobres empresarios (estos son su estandarte y preocupación), del aumento del costo de los combustibles, etc. Así en ese evento onírico de incongruencias y boberías, transcurrió el plazo fatal, se votó y el magistrado obtuvo una pírrica elección (22 votos en contra para desempeñar un puesto en el que la transparencia es cardinal).
En conclusión, fue una sesión en la que entre bufonadas y sandeces, se perdió el día, pues lo que un grupo de diputados, ruines esbirros de alguna soterrada consigna contra la transparencia, pretendía, aún en detrimento del interés nacional, se consumó. De lo acontecido en esa sesión se observa que los diputados incurrieron en incumplimiento de deberes, pues como de todos es sabido, la Comisión de Nombramientos debe hacer comparecer a los candidatos a magistrado, o a quienes desean ser reelectos. Si no son convocados, ellos –los candidatos- por honor, deberían pedir ser citados y presentarse ante el pueblo (que los nombra o reelige por delegación hecha en los diputados) y exponer sus méritos, demostrando que merecen la confianza popular. Si es reelección, informar lo que ha hecho y sus proyectos. Esta infracción fue claramente expuesta por Otón Solís, quien dijo que no continuaría participando en ese incumplimiento de deberes.
De lo ocurrido esa tarde quedan expuestas algunas falencias conocidas, pero ahora claramente demostradas de manera indubitable, ya que a confesión de parte, relevo de pruebas: -Hay diputados que se duermen en las sesiones, no les interesa lo que ahí se hace sino los beneficia personalmente, por eso como dijo, con amplio dominio del idioma el señor Vásquez se “rulean”, situación que desde luego no justifica que lo haga el reelecto magistrado. Algunos diputados no cumplen con el mandato que les dio el pueblo al elegirlos: incumplen sus deberes. Otros legisladores abandonan su trabajo si tienen labores partidarias, así lo indicó la Diputada liberacionista Maureen Clarke quien justificó su omisión y la de sus compañeros porque “Ahora estamos en campaña y muchos de mis compañeros no tienen tiempo”.
Sería bueno recordarle a doña Maureen y a muchos de esos legisladores que estaban tan ocupados, unos haciendo política y otros halando agua para su molino o para beneficiar siniestros intereses, lo que dijo el patriota mejicano Miguel Negrete: “Tengo patria antes que partido.” Hechos como los citados dañan la imagen del Parlamento, desilusionan al electorado y hacen perder la fe en los políticos. Situación claramente expresada por la diputada del PAC, Emilia Molina, quien afirmó que esta actuación parlamentaria “opaca la labor y la credibilidad que debe tener el Congreso”.
Es preciso que los costarricenses pensemos muy bien antes de elegir a quienes deberían “representar” nuestros intereses, y que estemos seguros que su propósito principal sea luchar por la Patria y no por sus personales beneficios o los de sus amigos.

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