Finca Chánguina y el “año de gracia”: ¿Qué va a hacer el estado costarricense?

Dentro de un mes aproximadamente se cumple el “año de gracia” que tienen las familias de Finca Chánguina de Palmar Sur

Dentro de un mes aproximadamente se cumple el “año de gracia” que tienen las familias de Finca Chánguina de Palmar Sur para salir de la parcela, queriendo cerrar un capítulo importantísimo en la historia agraria costarricense. ¿Sin embargo, es tan fácil abordar un conflicto agrario que data de la época de la Mamita Yunai, producto de tantas acciones del estado con su apuesta a este modelo agroexportador, carente de una justa política agraria para el campesinado nacional?

La United Fruit Company (UFCO) mueve su producción bananera del Caribe al Pacífico Central y Sur del país, posterior a la gran huelga de empleados que exigían mejoras en sus condiciones laborales. La UFCO llega al Pacífico de Costa Rica en el año 1934 y se mantiene produciendo y acaparando tierras en toda la región por unos 50 años más, incluyendo Palmar Sur, donde se ubica Finca Chánguina junto a otras como Finca 3, Finca 9, Finca 10, Finca 6-11 y otras también inmersas en una enorme conflictividad agraria producto del enclave bananero.

En 1984 se da una enorme huelga de trabajadores en todas las plantaciones administradas por la compañía bananera en la Zona Sur. Uno de los centros de mayor organización por parte del movimiento obrero-agrícola de la UFCO se dio en Palmar Sur, un punto caliente del conflicto y donde se ubica Finca Chánguina. Tres meses después de la huelga, la UFCO comunica al Gobierno de Costa Rica que abandonaría las 2.731 hectáreas que mantenía en operación en las fincas de Palmar Sur. Parece que tanto en el Caribe como en el Pacífico, una vez que los trabajadores se organizaron y exigieron mejores condiciones laborales, la UFCO abandonó la producción de banano.

Cientos de empleados junto a sus familias quedan “en la calle”. Esto lleva al estado costarricense a fundar “cooperativas autogestionarias” y es desde esta figura que se inicia la producción de cacao y palma aceitera, como estrategia para garantizar trabajo a los cientos de empleados que la Compañía Bananera dejó allí. En el caso de Chánguina, una de las tantas cooperativas fundada en 1986 fue la Cooperativa de Autogestión de Productores de Palma y Cacao de Palmar Sur R.L. (Coopalca del Sur R.L.) ubicada en Finca 2-4 (actualmente conocida como Finca Chánguina) y Finca 6 de Palmar Sur. Esta cooperativa arrienda la finca debido a su incapacidad para sostener la producción de banano, antes de cacao y palma financiadas por el Banco Anglo, quien se declara en quiebra en 1994 y provoca enormes secuelas en este conflicto.

Teniendo claro que los antecedentes históricos de esta situación tienen más de 30 años, el acontecimiento que más recordamos es el brutal desalojo ocurrido en julio del 2015. Este tiene una gran cola atrás: 4 desalojos previos, pero ninguno de esa magnitud. En el 2001, también hubo tensión entre los trabajadores (hoy campesinos) y el entonces arrendador de la tierra, Óscar Echeverría (dueño de Motores Británicos de Costa Rica). Hubo una huelga por falta de pago de salarios a los trabajadores, después de dos meses de paro estos fueron despedidos sin responsabilidad patronal. Luego, y como estrategia de presión tomaron posesión de la tierra con la finalidad de compensar la deuda que el patrono Echeverría no les honró en sus extremos laborales.

Las familias recuperadoras de la tierra dicen que el señor Echeverría terminó su contrato de arrendamiento con Coopalca del Sur desde el año 2011. Afirman que la tierra estaba ociosa cuando la ocuparon y no estaba siendo aprovechada para su vocación agrícola, por lo que en el año 2014 estas 74 familias campesinas toman la tierra y comienzan a sembrar y exigir una vida digna.

A un año de que se cumpla “el año de gracia” que les dieron para desocupar la finca, estas familias dicen que “para nadie es un secreto que estas tierras (las fincas de Palmar Sur) son del Estado, ustedes saben que en la Zona Sur no hay empleo y además es de las regiones más empobrecidas del país; exigimos que nos den las tierras ociosas a nosotras las familias campesinas porque las necesitamos para sembrar y para vivir”.

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