Defensoría Estudiantil: necesidad académica y social

Una institución que para muchos pasa desapercibida constituye una entidad de inmensa importancia, no solo para la Universidad

Una institución que para muchos pasa desapercibida constituye una entidad de inmensa importancia, no solo para la Universidad, sino también cuando nos referimos a la sociedad costarricense. Su nombre es Defensoría Estudiantil y para el caso de la Sede Rodrigo Facio se halla en las instalaciones de la Feucr. Esta institución brinda una serie de trascendentales beneficios, de los cuales expondré únicamente algunos, debido a razones de espacio.

Para la comunidad estudiantil representa incalculables veces la única forma de encontrar un amparo legal frente a distintas situaciones lamentables. Para nadie es un secreto que muchos estudiantes adolecen de los recursos económicos para pagar un abogado fuera de la Universidad, inclusive si los tuviesen, correrían el riesgo de topar con profesionales poco duchos en materia de reglamentos internos, más aun, desconocedores del ethos universitario, ese que se torna a veces demasiado denso… Esta garantía de efectiva defensa significa un resguardo al sistema de pesos y contrapesos, necesario en toda institucionalidad democrática, porque una comunidad estudiantil en el desamparo atenta contra tal principio. Cuando nos defendemos hacemos parte de una valiosa tradición republicana, validamos el derecho, la argumentación racional, la salvaguarda del debido proceso, el interés por los asuntos públicos, entre otros valiosos aspectos. Un estudiantado que se ejercita en tan importantes labores adquirirá la aptitud y la actitud para después hacer valer derechos en la sociedad, tanto para sí como en el caso de defender a otras personas.

Para los estudiantes de derecho cuyo ejercicio profesional apenas inicia, representa una oportunidad muy importante para desarrollar sus capacidades en una situación real (o sea, más allá de las aulas). También se tiene otro argumento. Sin ser abogado conozco algo del gremio y de su dificultad, en el caso de los recién graduados, de encontrar espacios para el ejercicio de la profesión, en gran cantidad de casos deben iniciar como asistentes de bajo perfil y la situación puede prolongarse por años. La Defensoría implica una valiosa oportunidad para estos profesionales, pues brinda, por así decirlo, una asistencia de primer nivel, que implica para el abogado en formación ser el responsable directo de las querellas.

Y la sociedad costarricense también obtiene beneficios. El hecho de que la Universidad más grande en términos cuantitativos adiestre en tales materias resulta provechoso. Implica el ejercicio de una cultura del derecho, en un contexto en el que adolecen de esto otras muchas instituciones y sectores, algunas ocasiones sumidos en la abulia, la desesperanza aprendida, o bien, el desconocimiento de las leyes.

Por todo lo anterior, fortalézcase a la Defensoría Estudiantil, cuente dicha institución con oficinas y representantes en todas las sedes de la UCR. No funcione de modo intermitente, como de lamentable manera ocurrió en un pasado cercano (2015). Sea imitado su accionar por las otras universidades públicas. Y no se ejerza nunca contra ella ninguna reducción ni desfinanciamiento. Hagamos valer nuestros derechos, porque si no lo hacemos, mañana podremos vernos desprovistos de estos y será ya muy tarde para lamentarlo.

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