Cuando la violencia llama a tu puerta

Ninguna persona en este mundo está exenta y menos en este país, de ser objeto directamente o indirectamente de algún tipo deviolencia o crimen organizado

Ninguna persona en este mundo está exenta y menos en este país, de ser objeto directamente o indirectamente de algún tipo de violencia o crimen organizado, ya que cada vez más los costarricenses escuchamos en la calle o a través de los medios de comunicación, que alguien murió o fue herido en San José, Limón, Desamparados, Alajuela, Santa Ana, Puntarenas, Escazú o Guanacaste.
Ya no importa cuál sea la provincia, cantón o distrito, pues la criminalidad se ha apoderado de Costa Rica, a pesar de las falacias que una y otra vez escuchamos en los principales canales de televisión como el 7 y otros, que en realidad ya cansan con sus reiterados anuncios, en donde hablan de una Nación de paz y libertad, donde todos somos hermanos y vivimos en una convivencia armoniosa.

Mientras cada día los sucesos convertidos en noticias en la mañana, tarde o noche, no cesan de recordarnos que es todo lo contrario y que algunos medios de comunicación más allá de informar lucran con el dolor ajeno y que los mensajes que envían sus equipos de redacción son tan vacíos, que ni una hora de deportes puede llenarlo, mientras muchos costarricenses se encuentran más que en el desamparo, frente al incremento de la delincuencia y la profesionalización de esta.

De la Costa Rica de antaño solo queda el recuerdo, aunque no es malo remembrarla, pero mirando hacia el futuro, el cual es diferente a la realidad que vivieron nuestros padres y abuelos, y que no es precisamente la que heredarán nuestros hijos en unos pocos años más, ya que en lugar de adjudicarle la culpa a una u otra administración del gobierno de turno, la realidad es que el mundo está cambiando a pasos agigantados y ya nada es como ayer.

Así que cada uno de nosotros tiene la obligación de no alimentar las falacias reiterativas que nos bombardean día con día, en cuanto a lo maravilloso que es este país en el que vivimos, el cual ha sido sobrepasado por una serie de delitos y atrocidades de diversa índole, como el asesinato de varios estudiantes en Liberia, Guanacaste, quienes precisamente por esa hospitalidad heredada del pasado y que caracteriza a algunos costarricenses es que hoy lamentamos su pérdida.

Estos jóvenes luchadores salieron de su cantón en busca de mejores oportunidades y sus vidas se truncaron porque esta Costa Rica YA NO ES LA MISMA en la que crecieron nuestros abuelos, y si seguimos permitiendo que el discurso que se maneja en algunos medios de comunicación haga referencia al tico como ese ser casi angelical y honesto, señores, estamos TODOS MAL.

Y más aún, si cuando ocurren situaciones como estas y otras les achacamos la culpa a los extranjeros que viven aquí -porque es Costa Rica una Nación Multiétnica y Pluricultural, verdad, y no son los otros los que vienen aquí a realizar sus fechorías-, son los mismos ciudadanos los que caen en el flagelo de la delincuencia, llámese esta narcotráfico, sicariato, robo, estafa o como corresponda llamarla, y esto debido a la falta de educación para nuestros jóvenes.

Por ello la solución no está en volver al pasado, porque este ya pasó. Lo que corresponde ahora es crear los mecanismos que logren ser más eficientes en la lucha contra la criminalidad, entiéndase de la calle o institucionalizada porque, efectivamente, la violencia, corrupción y el narcotráfico en este país son prácticas cotidianas, toleradas y alentadas por muchos, que consideran que mientras no se legalice el negocio de las drogas, lo seguirán manejando unos pocos y muchas vidas inocentes continuarán en medio de este fuego cruzado.

Entonces, lo que corresponde ahora como costarricenses comprometidos, es tratar de ganarle la partida a cualquier manifestación de criminalidad, pero con las herramientas de una educación crítica, atesorando un pasado y construyendo un futuro con mayor participación de la ciudadanía y no alimentando falacias cada día por estar frente a una cámara de televisión.

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