Macri, Putin y Messi: peces gordos que encallaron en Panamá

  • Los servicios de la firma panameña Mossack Fonseca fueron usados por reyes árabes, élites europeas, rusas y sudamericanas, y personalidades del mundo empresarial, bancario y del entretenimiento.

El 10 de febrero de 2011, una compañía anónima basada en las Islas Vírgenes Británicas llamada Sandalwood Continental Ltd. prestó $200 millones a otra firma igualmente desconocida, pero domiciliada en Chipre, llamada Horwich Trading Ltd.

Al día siguiente, Sandalwood asignó a Ove Financial Corp., una misteriosa compañía también de las Islas Vírgenes Británicas, los derechos para cobrar los pagos del préstamo –tanto del principal como los intereses–.

Por esos derechos, Ove pagó a Sandalwood $1. Sin embargo, la ruta del dinero no terminó allí. Ese mismo día, Ove reasignó los derechos para cobrar el préstamo a
una empresa panameña llamada International Media Overseas. Esta también pagó $1. En el transcurso de 24 horas, el préstamo pasó, al menos en papel,
por tres países, dos bancos y cuatro compañías, es decir, resultó prácticamente imposible seguir el rastro del dinero.

Existen muchos motivos para que las personas detrás de la transacción quieran encubrirla. Por ejemplo, las huellas del dinero llegaban demasiado cerca del líder ruso Vladimir Putin como para que se sintieran cómodas con que se hicieran de conocimiento público.

La entidad financiera rusa Bank Rossiya, cuyo presidente y socio mayoritario es considerado uno de los “cajeros” de Putin, estableció Sandalwood Continental y diseñó la estrategia para el flujo del dinero.

Por otra parte, International Media Overseas, donde finalmente terminaron los derechos por el préstamo original de $200 millones, aparece registrada a nombre de uno de los amigos más antiguos de Putin, el chelista Sergey Roldugin, quien además es padrino de su hija mayor.

El tour de esos $200 millones es solo una de las decenas de transacciones que aparecen en la documentación de Mossack Fonseca relacionadas con el líder ruso. En total, suman al menos $2.000 millones.

A su vez, el caso ruso es apenas uno de los cientos que involucran al bufete panameño Mossack Fonseca con políticos, empresarios y personalidades del mundo del entretenimiento, el deporte y la banca internacional.

En los documentos filtrados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación que fueron revisados por UNIVERSIDAD figuran incluso líderes que han asumido férreas posiciones anticorrupción.

Así, revelan compañías offshore ligadas a la familia del líder chino Xi Jinping, quien ha prometido luchar contra los “ejércitos de corrupción”, así como el presidente ucraniano Petro Poroshenko, quien se ha posicionado como un gran reformador en un país sacudido por escándalos de esa naturaleza.

Los datos muestran, además, los negocios offshore del fallecido padre del primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, quien ha liderado la reforma de la “industria” de los paraísos fiscales en los últimos años.

Los brazos de Mossack Fonseca se extienden hasta el comercio de diamantes en África, el mercado internacional de arte y otros negocios que florecen en secreto. La firma ha prestado sus servicios a tantos miembros de las casas reales de Medio Oriente que podría llenarse un palacio; entre ellos hay dos reyes: Mohamed VI de
Marruecos y Salman de Arabia Saudí.

Otros personajes populares que aparecen en los archivos son el futbolista argentino Lionel Messi, quien estableció una empresa en Panamá, y el actor Jackie Chan, quien tiene al menos seis compañías establecidas a través de la firma.

Como muchos de los clientes de Mossack Fonseca, no hay evidencia de que Chan o Messi usaran sus compañías con fines al margen de la ley.

Las compañías offshore son legales y para algunas transacciones internacionales son una opción lógica; sin embargo, otros casos muestran que los clientes del bufete incluyen a criminales condenados y narcotraficantes, como el mexicano Rafael Caro Quintero.

Según la legislación internacional, las firmas de abogados como Mossack Fonseca están obligadas a hacer una revisión de antecedentes de sus clientes para percatarse de si están involucrados en lavado de dinero, evasión fiscal u otros delitos.

Además, deben prestar especial atención a las “personas políticamente expuestas” (PEP), particularmente si son políticos o sus familiares y asociados.

Si alguien es una PEP, los intermediarios que crean sus compañíasestán obligados a revisar sus actividades para asegurarse de que no están relacionados con casos de corrupción.

Mossack Fonseca dijo a ICIJ que “sus políticas y sus procedimientos para identificar y manejar los casos donde hay individuos que califican como PEP, o están cercanos a él, están debidamente establecidas”.

En la lista de líderes globales que han utilizado los servicios de Mossack Fonseca también se encuentra el actual presidente argentino Mauricio Macri, quien fue director y vicepresidente de una compañía de Bahamas manejada por la firma cuando fue alcalde de Buenos Aires. Un vocero de Macri argumentó que el mandatario nunca fue personalmente dueño de las acciones de la empresa, sino que era parte del negocio familiar.

En el otro lado del mundo, los documentos muestran que, mientras transcurrían los días más sangrientos de la invasión rusa a Ucrania, representantes del líder Petro Poroshenko buscaban una factura de servicios públicos para completar el papeleo para crear una compañía en Islas Vírgenes Británicas.

Un vocero de Poroshenko explicó que la creación de la compañía no tuvo nada que ver con “los eventos políticos o militares en Ucrania”. Otro caso sonado es el del Primer Ministro de Islandia, David Gunnlaugsson.

Cuando asumió el cargo, en 2013, ocultó un secreto que pudo haber averiado su carrera política: cuando fue electo al Parlamento, en 2009, su esposa y él ya eran dueños de una empresa constituida en Islas Vírgenes Británicas. Gunnlaugsson vendió su participación en esta empresa a su esposa por $1.

La compañía tenía bonos de tres grandes bancos islandeses que quebraron durante la crisis del 2008, lo cual convirtió a la empresa de su esposa en acreedora por varios millones de dólares. Además, el gobierno del Gunnlaugsson negoció un acuerdo con los acreedores de los bancos quebrados el año pasado sin revelar que sus intereses financieros familiares estaban en juego.

Recientemente, Gunnlaugsson negó que sus intereses financieros familiares jugaron un rol en la negociación del acuerdo. Por otro lado, los documentos no dejan claro si la posición del Primer Ministro islandés benefició o perjudicó el valor de los bonos que tenía la compañía offshore.

En una entrevista con el socio de ICIJ en Islandia, Reykjavik Media, el político negó que hubiera ocultado la existencia de la empresa. Cuando fue confrontado con el nombre de la compañía, se mostró ofendido: “Estoy empezando a sentirme extraño con estas preguntas, porque parece que me están acusando de algo”. Poco tiempo después, puso fin a la entrevista.

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